lunes, 11 de febrero de 2013

Las claves de la reforma de la Política Pesquera Común


El objetivo global de las propuestas de la Comisión Europea para una Política Pesquera Común (PPC) es convertir a la pesca una actividad sostenible. Su intención es volver a situar a las poblaciones de peces en unos niveles sostenibles, acabar con la sobrepesca e imponer unas posibilidades de captura que se basen en dictámenes científicos. Y todo esto sin dejar de garantizar a los ciudadanos de la UE “el suministro a largo plazo de un alimento estable, seguro y saludable”. La reforma quiere dar una nueva prosperidad al sector pesquero, suprimiendo, además, “su dependencia de las subvenciones” y “creará nuevas oportunidades para el crecimiento y la creación de empleo en las zonas costeras”. Ambición no le falta a la propuesta.
¿Por qué es necesaria una nueva política?
Para la Comisión Europea, “la política pesquera de Europa necesita urgentemente una reforma. Los buques de pesca capturan hoy más pescado del que puede reproducirse sin riesgos, agotando así algunas poblaciones de peces y poniendo en peligro el ecosistema marino. El sector pesquero registra actualmente una disminución de las capturas y se enfrenta a un futuro incierto”.Camaron_432x266
En este contexto, la Comisión presentó en 2011 una propuesta de reforma de la política pesquera común que contribuyese a la aplicación de la Estrategia Europa 2020 de conservación de la naturaleza y, a la vez, a un mayor rendimiento económico del sector.
En su propuesta, la Comisión define pesca sostenible y adopta el principio del rendimiento máximo sostenible (RMS) entendido este como el mayor volumen de capturas que puede realizarse año tras año sin peligro y que mantiene el tamaño de la población en un nivel de productividad máxima. Y, a la vez, se marca la fecha de 2015 para conseguirlo, tal y como marcaba la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en 2002 en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible.
Las estimaciones de la Comisión indican que, “si las poblaciones se explotaran de forma sostenible, su tamaño aumentaría alrededor de un 70 %. Además, el total de capturas se incrementaría cerca de un 17 %, los ingresos de los pescadores podrían aumentar un 24 % anualmente (aproximadamente 1.800 millones de euros) y los salarios de las tripulaciones, un 25 %”.
La obtención de estas cifras, piensa la Comisión, “liberaría al sector extractivo de su dependencia del apoyo público y facilitaría la consecución de unos precios estables en condiciones transparentes, aportando claros beneficios a los consumidores. De todo ello resultaría un sector fuerte, eficaz y económicamente viable que operaría en las condiciones del mercado y desempeñaría un papel más activo e importante en la gestión de las poblaciones”.
Principales propuestas de la Comisión
Gestión plurianual basada en un enfoque ecosistémico
“Las pesquerías de la UE se gestionarán con planes plurianuales, acordes con el enfoque ecosistémico y el principio de precaución, para garantizar que los efectos de las actividades pesqueras en el ecosistema marino sean limitados. El sector pesquero dispondrá de una base más estable para su planificación y sus inversiones a largo plazo.
Cada uno de los nuevos planes plurianuales cubrirá la totalidad de una pesquería (todas las especies comestibles), lo que permitirá gestionar más poblaciones con menos planes y facilitar así para 2015 la consecución de unos niveles sostenibles”.
Prohibición de los descartes
Según la Comisión, los descartes de los peces que no interesan representan el 23% del total de las capturas. “Esta práctica inaceptable será eliminada gradualmente de acuerdo con un calendario de aplicación preciso y en combinación con algunas medidas de acompañamiento. Los pescadores estarán obligados a desembarcar todas las especies comerciales que hayan capturado, pero el pescado que se sitúe por debajo de la talla mínima no podrá venderse para el consumo humano”.
Los Estados miembros serán quienes se encargarán de controlar que los buques pesqueros dispongan de una documentación completa que permita controlar el cumplimiento de la obligación de desembarcar todas las capturas.
Con la prohibición de los descartes la Comisión busca obtener datos más fiables sobre las poblaciones de peces y aumentar la eficacia en la utilización de los recursos. “Será también un incentivo para que los pescadores eviten las capturas no deseadas buscando soluciones técnicas adecuadas, como, por ejemplo, el uso de artes de pesca más selectivos”.
Aumento de la rentabilidad de la pesca
La Comisión propuso introducir a partir de 2014 un sistema de cuotas de captura transferibles, denominadas «concesiones», para los buques de más de 12 m de eslora y para todos los que utilizaran artes de arrastre. Un sistema transparente conferiría a sus propietarios el derecho a una parte de las posibilidades de pesca nacionales, y las concesiones podrían ser alquiladas o intercambiadas por sus titulares. Ese nuevo sistema se propuso para ofrecer al sector pesquero perspectivas de más largo plazo, mayor flexibilidad y un más alto nivel de responsabilidad, posibilitando al mismo tiempo una reducción de la sobrecapacidad. Sin embargo, tanto el Consejo como el Parlamento están estudiando ahora medidas alternativas para la gestión de las cuotas y de las flotas.
Apoyo a las pesquerías artesanales
La Comisión considera que las pesquerías costeras tienen un importante papel social y cultural en numerosas regiones marítimas europeas. La flota artesanal representa el 77 % del total de la flota de la UE en número de buques, pero su impacto medio en los recursos es menor, dado que sólo equivale a un 8 % del total de la UE en tonelaje (tamaño de los buques) y a un 32 % en potencia del motor, “debe ofrecérseles, por tanto, un apoyo específico”.
“La reforma de la PPC amplía hasta 2022 el derecho de los Estados miembros a restringir la pesca en la zona situada a menos de 12 millas náuticas de su línea de costa. El instrumento financiero que se aplicará al sector pesquero comprenderá una serie de medidas en favor de la pesca artesanal y ayudará a las economías locales a adaptarse a los cambios”.
Desarrollo de una acuicultura sostenible
La acuicultura se ve como una oportunidad para aumentar la producción y el suministro de productos del mar, “de reducir, por tanto, las importaciones de pescado y de impulsar el crecimiento de las zonas costeras y rurales”. Cada Estado miembro tendrá que elaborar antes de que finalice 2014 un proyecto de plan estratégico nacional para eliminar los obstáculos administrativos y garantizar el cumplimiento de las normas medioambientales, sociales y económicas en el sector de la acuicultura. Además, se creará un nuevo Consejo Consultivo de Acuicultura para que dictamine en asuntos relacionados con el sector. No cabe duda, por lo demás, de que la UE tendrá que desempeñar un papel en el desarrollo de la acuicultura, dado que las decisiones tomadas a nivel nacional pueden tener repercusiones en el desarrollo del sector de los Estados miembros vecinos.bateas
Mejora de los conocimientos científicos
Sin conocimiento científico será imposible establecer planes y principios de actuación como el rendimiento máximo sostenible. Serán los Estados miembros quienes tengan la obligación de recoger datos científicos sobre las poblaciones de peces, gestionar y facilitar el acceso a la información a la Comisión.
Nueva política de mercado
La intención de la Comisión es reforzar la competitividad del sector, aumentar la transparencia de los mercados y garantizar “la igualdad de condiciones para todos los productos que se comercializan en la Unión”.
Para ello, entre otras acciones pretende cambiar el modo de intervenir “dado que el sistema actual —gastar dinero público para destruir pescado— ha dejado de ser justificable. Tal sistema será sustituido por un mecanismo de almacenamiento que permitirá a las organizaciones de productores comprar productos de la pesca cuando los precios desciendan por debajo de un determinado nivel y almacenarlos para su comercialización más adelante”. Entiende la Comisión que este nuevo régimen “vendrá a reforzar la estabilidad del mercado”.
Asigna un papel más importante a las organizaciones en la gestión, seguimiento y control de la pesca. Y establecerá nuevas normas de comercialización en materia de etiquetado, calidad y rastreabilidad para ofrecer información más clara a los consumidores para favorecer la pesca sostenible.
¿Quién financiará todos estos cambios?
“La UE prestará asistencia financiera para apoyar los objetivos de sostenibilidad de la nueva PPC. La asistencia financiera se supeditará al cumplimiento de las normas, y este principio se aplicará tanto a los Estados miembros como a los operadores”.
“En el caso de los Estados miembros, el incumplimiento de las normas podrá acarrear la interrupción, suspensión o corrección de la asistencia financiera prestada por la Unión. Por su parte, los operadores que cometan infracciones graves podrán verse prohibido el acceso a las ayudas financieras o sufrir reducciones en ellas. La propuesta, por lo demás, impone a los Estados miembros la obligación de, al conceder una ayuda financiera, tener en cuenta el comportamiento reciente que hayan tenido los operadores (en especial, la ausencia de infracciones graves)”.
La cantidad de la ayuda está por determinar y dependerá, como siempre, de los presupuestos de la UE.
Responsabilidad internacional
Según la FAO, casi el 85 % de las poblaciones de peces del planeta de las que se tiene información se encuentran completamente explotadas o sobreexplotadas. La UE es el primer importador mundial de productos de la pesca en términos de valor, por lo que su responsabilidad va más allá de sus fronteras. La UE está obligada a fomentar en el exterior la misma política que aplica dentro de sus aguas: fomentar la sostenibilidad, combatir la pesca ilegal y reducir la sobrepesca.
La Unión Europea establecerá acuerdos de pesca bilaterales con terceros países con el fin de “fomentar la sostenibilidad, la buena gobernanza y los principios de la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho. Los actuales acuerdos de asociación pesqueros serán sustituidos por acuerdos de pesca sostenible que garanticen que las actividades pesqueras se apoyen en rigurosos dictámenes científicos y se dirijan únicamente a la explotación de aquellos recursos que el país socio no pueda o no quiera pescar él mismo. En virtud de los nuevos acuerdos, los países socios serán compensados por autorizar el acceso a sus recursos pesqueros y recibirán una ayuda financiera para impulsar en ellos la aplicación de una política pesquera sostenible”.
¿Cómo se hará el control de las capturas?
La Comisión propone establecer obligaciones de seguimiento y control para disponer de “actividades pesqueras plenamente documentadas”, y más teniendo en cuenta la nueva obligación de desembarcar todas las capturas para evitar los descartes. Tiene previsto lanzar proyectos piloto para las nuevas tecnologías de control de la pesca.
¿Cuándo entrará en vigor la reforma?
Una vez aprobada la propuesta de la Comisión en el Parlamento, será el Consejo de Ministros de Pesca quien deba ratificarla a lo largo del mes de febrero.
“Su aplicación tendrá lugar de forma progresiva debido a la necesidad de dejar al sector el tiempo suficiente para poder adaptarse y comenzar a dar resultados”.
Para más información:

Fuente: http://www.rednatura2000.info/index.php?option=com_content&view=article&id=1458:las-claves-de-la-reforma-de-la-politica-pesquera-comun&catid=79:destacados

0 comentarios:

Publicar un comentario