miércoles, 20 de febrero de 2013

Mercado del cordero está en el peor año de la última década

La única alternativa para los productores es ajustar sus costos para resistir la mala racha, que podría extenderse por un par de años

En esta misma fecha, en años anteriores, ya no había oferta de ovinos en la zona, sin embargo, ahora aún hay existencia sin comercializar.

La crisis europea, sumada al bajo tipo de cambio, está jugando en contra de los productores chilenos de ganado ovino, ya que los valores internacionales de la carne de cordero muestra una fuerte baja, que a nivel de precios internos en Chile está llegando al año más malo de la última década, según señaló el médico veterinario, Rodrigo Allende, quien participó en el proceso de la empresa local Carnes Ñuble, que logró posicionar en el mercado de las exportaciones la carne de cordero de la zona centro-sur del país, desde principios del 2000.

Cabe señalar que el 91,62% del ganado ovino sacrificado entre enero y agosto del 2011, en el país, según Odepa, proviene de la Región de Magallanes, y que la Región del Bío Bío aporta sólo un 3,07%. Como la primera recién está haciendo sus primeros envíos del año, las consecuencias se van a notar a mediados de año, pero en la Octava Región ya se están viendo los primeros síntomas.

Juan García, gerente del Consorcio Ovino, afirmó que en otros años, en esta misma fecha, en la zona centro sur ya estaba prácticamente comercializada toda la existencia de ovinos, este año eso no ha ocurrido. Esto se debe a los precios y a la demanda: “De Fresia al Sur, en la feria se está pagando a $980 el kilo vivo, y entre las regiones VI y IX los precios están entre $720 y $780”, afirmó, agregando que el productor evita llegar con grandes cantidades a la feria para no seguir presionando los valores hacia abajo.

Para García, las reacciones de la cadena de la carne ovina deben apuntar a tareas conjuntas público-privadas para diversificar el mercado, buscando nichos que se ajusten a la producción chilena, poniendo atención especial en mercados como China.

Por parte de los productores, la tarea es revisar sus costos y hacer sus procesos productivos más competitivos. Sostuvo que en esto hay un tema complicado, ya que para hacer más eficiente el proceso productivo, una buena alternativa es la economía de escala, que se produce al aumentar la producción, determinación que se dificulta cuando el mercado está restringido.

Con los precios que se pagan hoy en la zona, la cosa está muy complicada, ya que tanto Allende como García coinciden en que los costos de producción en esta parte del país varían entre los $600 y $700 por kilo de peso vivo.

En todo caso, ambos profesionales también coincidieron en que se está frente a una situación pasajera y que la crisis europea es un tema que se tiene que solucionar en un lapso de tiempo razonable.

Un esfuerzo nacional

En 2002, Chile debutó en la exportación de carnes rojas a Asia, Latinoamérica y Europa, con excepción de la carne ovina, que era un mercado que ya estaba consolidado en el extremo sur de Chile.

Con ese paso y las giras de empresarios a compenetrarse en el negocio internacional de la carne, y las prospecciones de mercado de ProChile, se descubrió el potencial de la zona centro-sur del país para la producción de carne ovina, destinada al mercado mundial.

De allí nació el programa “Corderos de Secano”, que fue un esfuerzo de fomento del Estado chileno, que desarrolló un despliegue de apoyo técnico al productor, que implicó también un esfuerzo por mejorar la genética de los corderos en distintas zonas.

También se apoyó la formación de proyectos de fomento asociativos de Corfo, en el área y programas de Desarrollo de Provedores, entre la industria y grupos de productores de ovinos, incluyendo a los pequeños ganaderos.

Una de las ventajas era que aunque antes se percibía como un negocio marginal, el cordero era una crianza tradicional y cercana, transversal para toda la zona. En la última década los avances han sido notorios, el producto cordero, a pesar de que no ha tenido un desarrollo masivo, ya se encuentra en el mercado y se ha desarrollado en los productores la capacidad de producir un producto homogéneo, de calidad y que cumple parámetros de edad de sacrificio, óptimos para el consumo.

Esta situación se ha extendido hasta el día de hoy, y a principios de año se dio a conocer en la Provincia de Ñuble el nacimiento de “Corderos de Chillán”, al amparo de un proyecto asociativo de Corfo, conformado por productores de El Carmen, Chillán, San Ignacio, San Carlos, San Nicolás, Pinto, Ñiquén y Coihueco. El grupo busca, en el largo plazo, llegar al comercio nacional o internacional con cortes de cordero envasados, con marca propia e incluso, están considerando la posibilidad de llegar al mercado con platos semilistos.

Por estos días se está conformando una agrupación similar en la Provincia de Bío Bío, con apoyo de Bioeleche.

Quizás estas iniciativas que coinciden con el momento más difícil que están enfrentando los productores, podrían interpretarse en una primera mirada como un desacierto, mas el gerente del Consorcio Ovino, Juan García, advierte que primero hay que tener en cuenta que estos esfuerzos son el resultado de un largo trabajo asociativo, que está por encima de las coyunturas, y que por otro lado, éste es el momento más oportuno para apoyar a este sector que requiere de un mercado más diversificado, a la vez de continuar en la tarea que se han dado de mejorar sus tecnologías y eficiencia productiva.

En lo internacional, Chile ha centrado su apuesta en el mercado europeo, que es donde se pagan los mejores precios, pero también existen otras opciones para explorar. En el mercado interno se estima que el chileno consume sólo 300 gramos de carne de cordero al año per cápita, dentro de los 84 kilos que consume de todas las carnes, con el agravante de tener la errada percepción de que el cordero es escaso y malo. Las exportaciones han demostrado lo contrario.

Fuente: Mundo Agropecuario

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