martes, 19 de marzo de 2013

Los desechos vegetales pueden permitir obtener energía y nuevos alimentos


Resumen:
Los residuos de mermelada pueden utilizarse para obtener bioetanol; con los alperujos procedentes de las almazaras se puede lograr biogás y con restos de otras frutas y hortalizas que la industria desecha se puede extraer fibra alimentaria o polifenoles.


Contenido:
Estas son algunas de las experiencias piloto desarrolladas dentro del Proyecto europeo Value dirigido a la revalorización de desechos vegetales, y cuyos resultados se han presentado en el Seminario Nacional de Difusión de los resultados del proyecto, celebrado en el CTIC-CITA, de Calahorra (La Rioja), que coordina el estudio.
Según el coordinador del proyecto, Rafael López, los residuos de cardo, ciruela, mermelada y los alperujos son algunos de los más aprovechables.
De los subproductos vegetales, como el cardo, se puede obtener este tipo de fibra alimentaria, que luego se incorpora a otros alimentos, ha detallado el coordinador en una nota, difundida por el Centro de Investigación y Tecnología Alimentaria de La Rioja (CITA), que coordina este proyecto.
De los subproductos vegetales también se pueden obtener polifenoles, que sirven como antioxidantes para otros alimentos y para la elaboración productos cosméticos, ha explicado.
Las experiencias piloto desarrolladas también revelan que, de la ciruela se extraen pectinas para alimentación, mediante el uso de la pulpa, mientras que con sus huesos triturados pueden fabricarse agromateriales para construcción, entre otros.
El principal objetivo del proyecto Value, financiado con fondos FEDER y cuya dotación asciende a 1,2 millones de euros, es identificar, experimentar, validar y difundir tecnologías para el tratamiento y valorización de residuos vegetales.
Se trata de reducir, reutilizar y dar nuevos usos a estos productos desechados por la industria agroalimentaria, a la vez que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por los bioresiduos que van al vertedero.
El proyecto continúa hasta finales del presente mes con la fase de estudio de la viabilidad económica de las experiencias de revalorización que ya han demostrado viabilidad técnica.
Su desarrollo se justifica en la preocupación de la industria agroalimentaria y las administraciones europeas con el destino de los residuos, ha informado el CTIC.
La búsqueda de soluciones que beneficien al medio ambiente y que sean fuente de valor añadido para las empresas centra una línea de investigación de vanguardia en Europa.
El proyecto está enfocado, principalmente, a ofrecer soluciones a las pequeñas y medianas empresas agroalimentarias (pymes) del sudeste de Europa y, en especial, en regiones con importante presencia de industrias de transformados vegetales, como La Rioja, Navarra y Aragón.
Por ello, centros de investigación y asociaciones empresariales de los sectores alimentario y energético de la zona que abarca el Programa de Cooperación Territorial del Espacio Sudoeste de Europa (SUDOE) se han asociado en este proyecto para facilitar a las pymes los instrumentos necesarios para gestionar sus residuos y darles usos que reporten valor añadido.
El consorcio se compone de siete socios que representan a todas las regiones SUDOE en España, Francia y Portugal, que tienen en común su apuesta por la mejora del medio ambiente y en concreto en la gestión y valorización de residuos.

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