sábado, 20 de abril de 2013

Ganadería Ecológica: el bienestar animal como sello de garantía


En el panorama actual del mercado de la alimentación, donde la sostenibilidad y la seguridad alimentaria son una demanda creciente por parte de los consumidores, la ganadería ecológica no solo aporta productos de una alta calidad, sino también unos métodos de manejo y trasformación respetuosos con el entorno, los animales y con las personas que tienen en ella su medio de vida.
En los últimos años la agricultura ecológica ha visto crecer de forma constante la demanda y reconocimiento de sus productos en los mercados de todo el mundo, sin embargo, la agricultura, aunque muy importante, es solo una parte de lo que puede ofrecernos la producción ecológica. La ganadería ecológica y sus productos derivados vienen a configurar la otra gran rama sobre la que se apoya la oferta de la producción ecológica.
¿Qué aporta la ganadería ecológica al consumidor?
El objetivo fundamental de la ganadería ecológica es la producción de alimentos seguros y de calidad a partir de animales que gozan de unas condiciones de vida que garantizan su bienestar y de la aplicación de técnicas y procesos de producción sostenibles. Para lograrlo, se recurre a prácticas como permitir el acceso permanente del ganado al aire libre, mantener una baja densidad de poblaciones o la prohibición de atar o aislar a los animales. Además, la normativa pone un énfasis especial en minimizar el sufrimiento de los animales durante todo su periodo de vida, controlando estrictamente los tiempos de transporte autorizados y permitiendo únicamente métodos de sacrificio rápidos y lo menos dolorosos posibles.
Igualmente, la alimentación utilizada debe ser natural y adecuada a las necesidades nutricionales de cada especie. En este sentido, es habitual que se utilice también la capacidad de los animales ecológicos para el aprovechamiento de los subproductos de la agricultura ecológica y para el control de hierbas indeseadas en las explotaciones agrícolas. La ganadería ecológica se convierte así en una parte fundamental del sector ecológico, que se complementa e interacciona con la agricultura para conformar un ecosistema productivo más equilibrado, a la vez que completa la oferta de productos ecológicos a disposición del consumidor.
Por supuesto, tanto la actividad ganadera como el posterior proceso de transformación para dar lugar a productos cárnicos ecológicos, están sometidos al control y la certificación de los organismos autorizados. Esto garantiza que el consumidor pueda acceder a un producto final con una calidad acorde al esfuerzo y dedicación invertidos por los profesionales del sector en su elaboración.

La ganadería ecológica se convierte así en una parte fundamental del sector ecológico, que se complementa e interacciona con la agricultura para conformar un ecosistema productivo más equilibrado

Cifras del sector
Según recoge el último informe sobre caracterización del sector de la producción ecológica española publicado por el MAGRAMA, en el año 2011 se contabilizaban en España un total de 6.074 explotaciones ganaderas ecológicas, lo que supone un incremento del 33,6% respecto a los números registrados en 2009. Por Comunidades Autónomas,  Andalucía se sitúa a la cabeza con un censo de 3.683 explotaciones, a las que debemos sumar 223 agroindustrias ganaderas andaluzas, sobre un total nacional de 663 entidades.
En términos de valor de producción, los productos ecológicos de origen animal acumularon una facturación de 146 millones de euros en 2011, lo que supone un 18% del valor total de la producción ecológica española.
Los retos del sector
Del lado del consumidor y de la percepción que éste tiene de los productos de la ganadería ecológica, es donde quizás, se encuentre uno de los principales escollos que debe superar el sector ganadero. Así lo expresan los propios productores, como es el caso de Miguel López, responsable de “Ecoibericos de Jabugo”, que admite que “el reconocimiento del ganadero ecológico es el primer reto” y que “el gran aporte que éste hace a la sociedad tiene que serle recompensado”.
La empresa onubense Ecoibericos de Jabugo es un buen exponente del sector. De sus 700 hectáreas de dehesa localizadas en Campofrío, en la Sierra de Huelva, salen cada año alrededor de 200 cerdos ibéricos puros de bellota, a partir de los que producen y comercializan toda una gama de embutidos ecológicos como caña de lomo, chorizo, salchichón y por supuesto, su reconocido jamón ibérico puro de bellota ecológico.
Sin embargo y pese a la calidad de los productos que presentan esta y otras empresas ecológicas similares, su presencia en los canales convencionales de comercialización sigue siendo escasa en España. Aunque, últimamente,  los productores han observado como poco a poco va aumentando su demanda, Miguel López considera que hay que hacer un esfuerzo en transmitir al consumidor los valores y beneficios de los productos ganaderos ecológicos. Según su experiencia, “el consumidor quiere que detrás de un producto como este haya una cara, una persona en la que confiar. Cuando hablamos con nuestros clientes y explicamos nuestro trabajo, nuestra vida, se crean unos lazos muy fuertes”. Igualmente opina que hay que dar a conocer la labor de entidades como la Asociación Valor Ecológico, ya que en su opinión, “el certificado ecológico hay que explicarlo, detrás de este documento hay un nivel profesional muy alto”.
En definitiva, según el responsable de Ecoibericos, se trata de ofrecer productos “más saludables para las personas y también para el ciclo biológico de nuestro planeta”; y es que parece tener claro que “el consumidor pide más salud en su alimentación y eso se llama ecológico”. No obstante, y para garantizar la viabilidad de esta área productiva según Miguel López, “es prioritario facilitar el acceso del ganadero a eslabones siguientes del proceso productivo, el valor añadido de este producto final debe devolvérsele a la dehesa, lo necesita”, para ello propone que “hay que hacer un plan específico en el que se pongan en las manos de los ganaderos ecológicos un paquete de medidas que les permita seguir cuidando de nuestra salud y de nuestro planeta. Y a ellos, una vida digna, el esfuerzo que están realizando es tremendo“.
Otra voz autorizada para opinar sobre el sector es la del empresario y ganadero ecológico Andrés Picón, responsable de la Sociedad Explotación Agrícola y Ganadera Las Hazas, localizada en el corazón delValle de los Pedroches. En ese hábitat, cuentan con una finca dedicada en exclusiva a la cría de cordero lechal ecológico, siguiendo un estricto criterio de calidad, cumpliendo con la normativa de la producción en ecológico. El seguimiento del cumplimiento de la normativa es llevado a cabo por parte de la certificadora CAAE, autorizada por la Junta de Andalucía.
Según su visión, “la situación generalizada que estamos sufriendo en el sector de la alimentación, no podemos decir que sea buena, pero tampoco lo es la de la ganadería convencional”, no obstante se muestra optimista en el sentido de que “el consumidor ecológico está más concienciado con la garantía alimentaria que está recibiendo y por lo tanto suele ser un consumidor  fidelizado”.
Según su análisis, la demanda de productos cárnicos ecológicos en nuestra sociedad “existe, ya que somos muy escrupulosos cuando se toca la salud, pero recalco la falta de cultura y conocimientos sobre los productos alimenticios en general”.
Entre los principales objetivos a corto plazo para el sector ganadero ecológico, Picón destaca que“se deben centrar los esfuerzos en la comercialización”. Para lograrlo, en su opinión es necesario que “exista demanda, es decir, incrementar el número de consumidores que buscan y les preocupa la protección en todo momento de su salud y la de los suyos”. En el caso concreto de su empresa, han decidido enfrentarse a este hándicap realizado una labor de comercialización directa al consumidor, a través de su red de carnicerías y también de la venta online. Este contacto directo con los clientes finales le ha permitido palpar de primera mano “la falta de conocimiento de la gran mayoría de los consumidores sobre los puntos importantes diferenciadores en cuanto a la calidad de lo que conlleva una producción en ecológico”.

“el consumidor ecológico está más concienciado con la garantía alimentaria que está recibiendo y por lo tanto suele ser un consumidor  fidelizado”
Desde su posición de productor, también reclama una evolución del enfoque comercializador de las cooperativas, enfocando sus esfuerzos a crear “una comercialización diferente para este sector que sigue creciendo y que hoy en día ya tiene un peso específico en muchas comarcas”.
También para Andrés Picón uno de los aspectos fundamentales a mostrar es el del respeto al medio ambiente, que según su punto de vista “debe ser valorado, en primer lugar por las Administraciones, para que la sociedad pueda apreciar que estas producciones aportan un bien común que muchas veces no se puede cuantificar”.
Podríamos resumir el análisis de este productor cordobés señalando los cuatro grandes retos que según él debe enfrentar el sector: ajustar la producción a los recursos disponibles, ofrecer un producto diferenciado, convencer a las cooperativas para mejorar la comercialización y estimular la demanda.
Podemos concluir que las opiniones de estos profesionales nos permiten intuir que, aunque la ganadería y los productos cárnicos ecológicos tengan por delante desafíos que resolver, están encontrando su sitio en el difícil mercado agroalimentario actual, y que, con el apoyo apropiado, podrán desarrollar a corto plazo todo el potencial de crecimiento que ya hoy están demostrando.

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