jueves, 6 de junio de 2013

Acuicultura ecológica, aquí y ahora

La acuicultura certificada como ecológica es quizás una de las ramas más desconocidas aún por el gran público dentro de la producción de carácter ecológico, sin embargo, este sector comienza ya a despuntar como una de las líneas de trabajo de mayor crecimiento en los próximos años.
Según un informe publicado por la FAO, la producción acuícola mundial de especies comestibles creció casi 12 veces entre 1980 y 2010, a una tasa media anual del 8,8%. El documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura desvela que desde mediados de los años 90 la acuicultura se ha convertido en el motor del crecimiento de la producción pesquera, ya que el volumen de la pesca extractiva se ha estabilizado. En 2010 la acuicultura ya suponía el 47% de la producción mundial de especies comestibles, convirtiéndose así en la única respuesta posible al incremento de la demanda mundial de este tipo de productos, que crece de forma constante tanto en volumen total como en consumo per cápita.
Esta expansión del negocio acuícola presenta no obstante algunos riesgos asociados a su rápido crecimiento: ausencia de controles específicos y procesos de trazabilidad, contaminación del medio por medicamentos y productos de limpieza, etc. La acuicultura ecológica surge para dar respuesta a algunas de estas cuestiones de la misma forma que lo hacen otras ramas de la producción ecológica como la agricultura o la ganadería, apostando por ofrecer productos que garantizan calidad, seguridad y sostenibilidad mediante un modelo de producción certificado por organismos autorizados.
Entre los principales beneficios de la acuicultura ecológica podemos citar el empleo de recursos renovables, su respeto por los mecanismos propios de la naturaleza, la utilización de piensos ecológicos certificados y, como en el caso de la ganadería ecológica, su especial sensibilidad hacia el bienestar animal.

Los productores acuícolas ecológicos utilizan instrumentos que garantizan la protección de su entorno natural frente a las repercusiones de la actividad humana, y garantizan la seguridad de los consumidores
Para lograr su objetivo de producir pescado, moluscos y otros productos de calidad, los productores acuícolas ecológicos utilizan una serie de instrumentos que garantizan la protección de su entorno natural frente a las repercusiones de la actividad humana, y garantizan la seguridad de los consumidores. Algunos de sus compromisos más importantes son la utilización de aguas libres de contaminantes, el uso de piensos los mencionados piensos ecológicos certificados, la utilización de menores densidades de población en sus recintos o el respeto a los comportamientos propios de las especies. La sanidad animal también es objeto de un particular cuidado, basándose más en medidas de prevención que en la medicación de los individuos. Además cabe señalar también la ausencia de organismos modificados genéticamente (OMG), tanto entre los propios especímenes de producción como en los productos utilizados para su alimentación.
Por supuesto, como en otros sectores de la producción ecológica, este tipo de acuicultura aporta por su propia naturaleza una interesante alternativa de desarrollo económico para zonas rurales. Se trata pues de una actividad económica que no solo enriquece la economía de estas zonas, sino que puede convertirse en un importante factor de fijación de la población rural.
Un ejemplo perfecto de los beneficios económicos de este tipo de explotaciones para las zonas rurales es el caso de la factoría piscícola situada en Riofrío en las inmediaciones de Sierra Nevada. Esta explotación, una de las pioneras de la actividad ecológica en España, es reconocida por la FAO como la primera del mundo en lograr esturión ecológico certificado para la producción de caviar. Sus otros productos como la trucha, también gozan de una alta valoración en el mercado, lo que ha contribuido a que esta pequeña villa perteneciente al municipio de Loja y de apenas 300 habitantes, se convierta en un importante centro turístico con numerosos restaurantes que basan su carta en los excelentes productos de la acuicultura local.
Evolución
En el año 2009 tan solo existían en España dos explotaciones dedicadas a la acuicultura bajo condiciones ecológicas, dos años más tarde, en 2011, eran ya siete las empresas dedicadas a la producción ecológica de peces y otras especies (4 de aguas dulces, 1 de saladas y 2 de moluscos), según los datos del MAGRAMA. En ese mismo año, los estanques de estas empresas albergaban más de 1.700.000 peces, de los cuales 1.671.985 se encontraban en las dos únicas explotaciones situadas en la comunidad autónoma andaluza.

El crecimiento registrado en el volumen de toneladas certificadas tan solo en Andalucía durante 2012 en productos como la dorada, se ha situado cerca del 5%
Estos datos revelan el explosivo crecimiento que está registrando un sector que aún se encuentra dando sus primeros pasos, pero que ofrece unas perspectivas de innegable interés para los profesionales.
Los últimos datos de producción facilitados por la Asociación Valor ecológico no hacen más que confirmar las conclusiones del MAGRAMA. Según la asociación, el crecimiento registrado en el volumen de toneladas certificadas tan solo en Andalucía durante 2012 en productos como la dorada, se ha situado cerca del 5%.
En relación al nivel de ventas de dorada en fresco, este primer cuatrimestre del 2013 se ha mantenido estable en comparación con las cifras del mismo periodo del año 2012 (con una variación positiva del 1%). Si nos fijamos en el nivel de ventas de otro de los productos importantes de la acuicultura ecológica andaluza como es la lubina, en el primer cuatrimestre del año 2013 también se puede observar un interesante crecimiento de las ventas en relación a las registradas durante el primer cuatrimestre del curso anterior.
Por último, en referencia a la producción de conservas, la tasa de variación del periodo se dispara dado que las ventas en este primer cuatrimestre del 2013 superan ya lo vendido durante todo el 2012, año en el que se inició la comercialización de este tipo de productos.
Expectativas
Queda claro que la acuicultura de carácter ecológico es una actividad llamada a ocupar en un futuro cercano un lugar importante en el mercado de productos ecológicos y en el de la alimentación en general. Destacamos una vez más las conclusiones de la FAO, que indica que, a nivel mundial, el pescado proporciona a unos 3.000 millones de personas cerca del 20% de su aporte de proteínas animales y a 4.300 millones de personas en torno al 15%. Unas cifras llamativas, que no hacen más que aumentar año tras año.
Por tanto, en un escenario como el actual en el que la que la acuicultura convencional podría no ser suficiente para responder a una creciente demanda, en la que los consumidores exigen garantías totales de seguridad, la acuicultura ecológica supone, sin duda, una opción de futuro y una apuesta ganadora.

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