martes, 4 de junio de 2013

Plantas de castañas certificadas para evitar nuevas plagas

La asociación alerta a los productores para que extremen las precauciones y eviten que la vespeta se cuele.

Se recomienda a productores de castaña que sólo compren plantas certificadas.
La “vespeta” o “avispilla” del castaño (Dryocosmus kuriphilus) es un pequeño himenóptero de origen asiático perteneciente a la familia Cynipidae, considerado organismo de cuarentena en la Unión Europea. Este insecto puede llegar a resultar uno de los más perjudiciales para los castaños al disminuir su fructificación, pudiendo llegar a provocar la muerte de los árboles afectados. Es perjudicial para diversas especies de castaño, entre ellos el europeo (Castanea sativa). Recientemente se ha detectado en Granada y la cercanía hace temer que se extienda a nuestra provincia, donde hay más de 4.000 hectáreas de castaños capaces de alcanzar una producción de entre 4 y 5 millones de kilos.

La mejor forma de prevenir esta temida plaga, aseveran los técnicos de Asaja Málaga, es recomendar a los productores que sólo compren plantas certificadas y libres de estos organismos. 

Origen

La vespeta se detectó en América en 1974 y en Europa en el año 2002, concretamente en Italia. Posteriormente, se ha ido detectando en diferentes estados europeos como Francia, Eslovenia, Suiza, Hungría, Croacia, Holanda, Eslovaquia, Alemania, Republica Checa. Este organismo fue incluido en el año 2003 como organismo de cuarentena en la Unión Europea. 

En 2012 se introdujo en España, concretamente en Cataluña. Y, recientemente, en un vivero de la provincia de Granada, se ha detectado esta plaga, en una partida de castaños, cuya brotación primaveral estaba afectada. Para la no proliferación de este foco, los servicios de Sanidad Vegetal de la Junta de Andalucía, además de la destrucción de toda la partida, han delimitado una zona de barrera (cordón de seguridad) y una zona de observación, aplicando la normativa.

La presencia en España de este organismo implica la necesidad de extremar las precauciones no importando material vegetal de las zonas afectadas. “Desgraciadamente, todos los años observamos cómo la gente sigue recogiendo púas para injertar o comprando plantas de nuestros países vecinos, por lo cuál es nuestro deber seguir advirtiendo a todos los que realicen este tipo de prácticas que están poniendo en grave peligro nuestros castañares, que todavía no están afectados por esta plaga. Además, es de suma importancia, que los agricultores, comuniquen a las Oficinas Comarcales Agrarias cualquier posible brote para su control inmediato”, insisten los técnicos de Asaja Málaga.

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