martes, 9 de julio de 2013

Alimentos en 3D para determinar su calidad

Se han estudiado el interior de los alimentos mediante técnicas de imagen de resonancia magnética y resonancia magnética nuclear.

Se genera una imagen en tres dimensiones de los alimentos.
Las características físico-químicas y organolépticas de los alimentos, como su apariencia y sabor, dependen en gran medida de la distribución interna de los gases, el agua y la conectividad y movilidad de las partículas a través de sus poros. 

Para acceder a las características microestructurales de la comida y conocer su estado y calidad antes de la venta, investigadores del grupo LPF-Tagralia de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han estudiado el interior de los alimentos mediante técnicas de imagen de resonancia magnética y resonancia magnética nuclear. 

Su trabajo se enmarca en el proyecto europeo Inside Food, en el que participan expertos de otras 11 universidades, centros de investigación y grandes empresas de alimentos y de las tecnologías de la información y la comunicación, coordinados por la Universidad Católica de Leuven (Bélgica). 

“Hasta ahora no existía ninguna forma de visualizar el interior de los alimentos. Solo podíamos inspeccionar su aspecto exterior con técnicas de imagen y analizar si había residuos como metales o vidrio en su superficie o en el interior, pero sin profundizar en su estructura, algo que sí podemos hacer ahora”, detalla.

El objetivo es desarrollar un prototipo capaz de generar una imagen en tres dimensiones de los alimentos y, en especial, de los frutos y vegetales frescos para conocer su estado y propiedades antes de ponerlos a  la venta. "Hasta ahora no existía ninguna forma de visualizar el interior de los alimentos. Solo podíamos inspeccionar su aspecto exterior con técnicas de imagen y analizar si había residuos como metales o vidrio en su superficie o en el interior, pero sin profundizar en su estructura, algo que sí podemos hacer ahora", ha comentado la investigadora Margarita Ruiz Altisent.

En concreto, la resonancia magnética nuclear (RMN) estudia la materia a través de sus núcleos magnéticos. Para ello, los alinea sometiéndolos a la acción de un fuerte campo magnético y aplicando después perturbaciones en forma de secuencias de pulsos específicas para cada aplicación. La RMN mide y ubica los tiempos que tardan los núcleos en volver a su posición inicial, que están relacionados con las concentraciones y movilidad de los núcleos en su matriz.

Fuente: www.infoagro.com

0 comentarios:

Publicar un comentario