miércoles, 17 de julio de 2013

Fertilizante de residuos orgánicos

Los residuos orgánicos puede tener un aprovechamiento óptimo para la fertilización de suelos destinados a maíz forrajero.

Proceso de descomposición del material biodegradable en ausencia de oxígeno.
Este hecho puede suponer para los agricultores un importante ahorro económico con respecto a los fertilizantes minerales. La investigación se ha llevado a cabo en colaboración con ONITEK, empresa dedicada a la gestión y desarrollo tecnológico en materia energética y medio ambiente para la industria agroalimentaria, y ha contado con el apoyo del Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco.

Los especialistas de NEIKER-Tecnalia han analizado la valorización como fertilizante de los subproductos provenientes del proceso de digestión anaeróbica -proceso de descomposición del material biodegradable en ausencia de oxígeno- de las plantas de gestión de residuos orgánicos promovidas por ONITEK. Los ensayos, realizados en los tres últimos años en las localidades alavesas de Arkaute e Ilarduia, indican que la aplicación del digestato obtiene los mismo resultados que los fertilizantes minerales convencionales para el maíz forrajero y el trigo blando de invierno.

Los ensayos han puesto de manifiesto que se obtiene la misma producción y calidad de grano, por lo que el digestato se muestra como una buena alternativa al fósforo y potasio, y a buena parte del nitrógeno, que aportan los fertilizantes minerales. Los investigadores de NEIKER-Tecnalia calculan que la utilización de digerido en fondo permite un ahorro en la compra de abonos minerales cercano a los 200 euros por hectárea, además de tener un importante valor para el medio ambiente.

El digerido proveniente de las plantas gestión de residuos orgánicos presenta una apariencia similar a un purín de vacuno. Su contenido en nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio lo convierten en un elemento adecuado para su aplicación en los cultivos.

Entre 20 y 39 toneladas por hectárea
El primero de los ensayos se llevó a cabo en 2011 con la aplicación de tres dosis de digerido (20, 29 y 39 toneladas por hectárea) a un a un cultivo de maíz forrajero con riego por aspersión en Arkaute. En la campaña 2011-2012 se estableció en Arkaute un ensayo en trigo blando de invierno con la aplicación de 20 y 30 t/ha. Finalmente, en la campaña 2012-2013 se llevó a cabo la investigación en Ilarduia, también en trigo blando de invierno con la aplicación de 30 t/ha de digerido.

Fuente: www.infoagro.com

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