jueves, 2 de octubre de 2014

El cultivo de frutos secos, futuro ante la creciente demanda de la UE


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Resumen:
Apuesta por el almendro, el nogal y el avellano como alternativa o complemento de la fruta dulce

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Francesc Xavier Miarnau, ingeniero agrónomo y coordinador de la jornada “Los frutos secos: el almendro, el nogal y el avellano como alternativa o complemento de la fruta dulce en Cataluña y la Aragón”, celebrada en el marco de la Feria de Sant Miquel, ha afirmado que “el aumento de la demanda internacional aconseja incrementar la producción de frutos secos en nuestro territorio, puesto que ahora tenemos que importar de fuera para volver a exportarlos”. La jornada, celebrada al Palacio de Congresos de Fira de Lleida, ha sido organizada por Agroprés, la Institución Catalana de Estudios Agrarios y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria de la Universitat de Lleida. Miarnau ha recordado que el cultivo del almendro, el nogal y el avellano está bastante arraigado en Cataluña (los dos primeros en la demarcación de Lleida y el último en la de Tarragona) y que “el Estado es el tercer productor de almendra del mundo y el cuarto o quinto productor de avellana”. No obstante, ha a
Miarnau cita también varios factores que aconsejan apostar por estos cultivos: “el agricultor de aquí conoce perfectamente estos cultivos, tenemos miles de hectáreas que entrarán en regadío en el sector del Canal Segarra-Garrigues y esto aporta a los agricultores unas posibilidades enormes de poner en marcha cultivos con unos rendimientos económicos muy superiores a los de la fruta dulce”. Por otro lado, está demostrado que “en los cultivos de fruta dulce el agricultor tiene que destinar entre 10.000 y 12.000 euros por hectárea hasta la recolección, mientras que en los del almendro, el nogal y el avellano la inversión es la mitad o menos”.
El coordinador de la jornada ha explicado además que las variedades tradicionales de almendra —la llargueta y la marcona— están siendo sustituidas por otras variedades similares que “tienen ventajas clarísimas como el hecho que son de floración tardía, lo cual les permite evitar las heladas, o que son autofértiles, lo cual ahorra intervenciones de fertilización, que pueden ser complicadas por la climatología o la carencia de fertilizadores”.
Igualmente, Miarnau ha aseverado que los frutos secos en general sufren menos por las inclemencias meteorológicas, como lo demuestra el hecho que “mientras que este año la campaña de fruta dulce como el melocotón, la nectarina o el paraguayo ha sido mala y los precios serán ruinosos para el sector, los precios de las almendras, las nueces y las avellanas son altos, la demanda es constante y se incrementará en el futuro”.

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