jueves, 2 de octubre de 2014

La papaya como apuesta de futuro para la diversificación


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Resumen:
Desde la pasada campaña, la demanda de información sobre esta fruta tropical se ha disparado.

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Se trata de un cultivo de rápido crecimiento y entrada en producción que, además, presenta un enorme potencial productivo, con un comportamiento más en la línea de una especie hortícola que de un árbol frutal.
Además, está aumentando el consumo de la papaya en países desarrollados por su carácter exótico, mayor conocimiento, propiedades para la salud y, sobre todo, por su calidad, por lo que la demanda no parece ser un problema.
En Canarias la expansión de la papaya ha sido notable y en la Península cada vez son más los productores que están probando el cultivo, y ya los más adelantados han dado el salto con invernaderos de mayor superficie y visión comercial.
En la línea de la promoción de transferencia de información al sector productivo, la Fundación Cajamar ha organizado un taller sobre el cultivo de la papaya, en colaboración con la empresa Pipo y Adán, S.L., especializada en el cultivo de la papaya en las islas Canarias. El objetivo es informar a los productores y potenciales productores sobre el manejo y las técnicas de cultivo que la papaya precisa en las condiciones de la región. Se pretende resolver las cuestiones técnicas que se pueda plantear un nuevo productor, desde la plantación hasta la cosecha.
Alrededor de 70 personas asistieron al primer módulo, la mayoría de los cuales ya cuentan con alguna superficie de papaya o tienen contemplado plantarla próximamente. El interés creciente por este cultivo va más allá de la provincia de Almería, ya que acudieron a esta cita desde Valencia, Alicante, Murcia, Granada y Málaga. Este primer módulo se centró en el diseño y establecimiento de la plantación, desde el semillero al invernadero.
Se recomienda una densidad de plantación en torno a las 2.000 plantas por hectárea y la salida del invierno como la fecha más favorable para llevar a cabo la plantación. La plantación debe hacerse plantando entre tres y cuatro plantas por golpe para después seleccionar solo una de ellas, en la operación conocida como "sexado". Cuando las plantas comienzan a emitir las primeras flores se determina el sexo de la planta y se seleccionan aquellas que son hermafroditas. Esta práctica se explicó y se llevó a cabo en campo. El aclareo de flores también es necesario, eliminando aquellas que derivarán en frutos deformes no comerciales. Finalmente, el aclareo de frutos, cuando estos aparecen en exceso o presentan alguna anomalía, debe ejecutarse. Finalmente, se visitó una finca comercial de papaya con una superficie de 13.000 metros cuadrados en el término municipal de El Ejido, propiedad de don Antonio Mira, al que se le agradece su predisposición.
Como continuación del trabajo llevado a cabo en la Estación Experimental se van a evaluar diferentes variedades de papaya, con el objetivo de encontrar, entre el amplio abanico disponible, aquellas que mejor se adapten a las particulares condiciones de la zona, para conseguir rendimientos y calidad óptimos y estudiar su viabilidad económica.
Está calando el mensaje de que es cada vez más necesario buscar alternativas rentables que contribuyan a diversificar la producción agrícola y a enriquecer la oferta de productos a Europa. Una de las principales líneas de trabajo del Departamento de Fruticultura de la Estación Experimental de Cajamar "Las Palmerillas", siempre en estrecha colaboración con la Universidad de Almería, con el grupo de investigación dirigido por Julián Cuevas, es el cultivo en invernadero de especies frutales. Tras una experiencia de más de diez años con la uva de mesa, se comienza a estudiar la adaptación en los invernaderos de especies como el mango, el litchi, la carambola, la pitaya y la papaya.
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